Acto I
Yo tengo mamá y papá, pero la orfandad la llevo tatuada en los huesos. Mujer de 35 años, dos hijos, divorciada. Me preguntas si soy feliz, si lo soy de ciertas maneras, en otras todavía llevo los ojos tristes, la mirada perdida, la sonrisa distante. Cuando era pequeña mi papa era como mi súper héroe, no había mejor persona en el mundo y nos llevábamos muy bien, al menos en ese tiempo. Los padres tienden a preferir a los hijos que ejemplifican mejor las características que deseamos en las personas, yo era muy buena estudiante y al parecer tenía una pequeña encantadora personalidad, pero que te prefieran no siempre es bueno, algunos dicen que ayuda a crecer la autoestima, yo creo que ayuda a crecer el sentimiento de querer estar siempre satisfaciendo a los demás, te vuelve adicto a los aplausos, andas siempre anímico de amor y es que te enseñan a que te quieran, no a quererte y el problema es que así te quedas, mendigando amor por todos lados, y así te vas dando de golpes...